martes, 12 de mayo de 2009
Licuando Sabotajes
Rompiendo lunas, lamiendo espejos, asaltando rejas, saliéndole al paso al deseo, disparando nucas, despeñando fantasmas, pateando recuerdos, abriendo ojos, cerrando pozos, cicatrizando tumbas, licuando sabotajes en tu espalda, bebiendo pueblos, lloviendo piedras, escribir tu nombre: Sergio
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Intercambiando futuro...,
matando fantasmas...
Entre la espada y la pared
" El espacio que queda entre la espada y la pared es exiguo. Si huyendo de la espada, retrocedo hasta la pared, el frío del muro me congela, si huyendo de la pared, trato de avanzar en sentido contrario, la espada se clava en mi garganta. Cualquier alternativa, pues que pretenda establecerse entre ellas, es falsa y como tal, la denuncio. Tanto el muro como la espada sólo pretenden mi aniquilación, mi muerte, por lo cual me resisto a elegir. Si la espada fuera más benigna que el muro, o la pared, menos lacerante que el filo de aquella, cabría la posibilidad de decidirse, pero cualquiera que las observe, comprenderá enseguida que sus diferencias son sólo superficiales. Sé que tampoco es posible dilatar mi muerte tratando de vivir en el corto espacio que media entre la pared y la espada. No sólo el aire se ha enrarecido, está lleno de gases y de partículas venenosas: además, la espada me produce pequeños cortes 'que yo disimulo por pudor' y el frío de la pared congestiona mis pulmones.... Si consiguiera escurrirme, la espada y el muro quedarían enfrentados, pero su poder, faltando yo entre ambos, habría disminuido tanto que posiblemente el muro se derrumbara y la espada enmoheciera. Pero no existe ningún resquicio por el cual pueda huir, y cuando consigo engañar a la espada, la pared se agiganta, y si me separo de la pared, la espada avanza. He procurado distraer la atención de la espada proponiéndole juegos, pero es muy astuta, y cuando deja de apuntar a mi garganta, es porque dirige su filo hacia mi corazón. En cuanto al muro, es verdad que a veces olvido que se trata de una pared de hielo y cansado, busco apoyo en él: no bien lo hago, un escalofrío mortal me recuerda su naturaleza. He vivido así los últimos meses. No sé por cuánto tiempo aún podré evitar el muro, la espada. El espacio es cada vez más estrecho y mis fuerzas se agotan. Me es indiferente mi destino: si moriré de una congestión o me desangraré a causa de una herida, esto no me preocupa. Pero denuncio definitivamente que entre la espada y la pared no existe lugar donde vivir. "
Cristina Peri Rossi
El museo de los esfuerzos inútiles
Cristina Peri Rossi
El museo de los esfuerzos inútiles
La bien pagá...
'LA BIEN PAGÁ'![]()
Na te deboNa te pido,Me voy de tu veraOlvídame ya,Si has pagadoCon oroMis carnes morenasNo maldigas payoQue estamos en paz.No te quieroNo me quieras,Si to me lo disteYo na te pedí.No me eches en caraQue to lo perdisteTambién a tu veraYo to lo perdí. Bien pagáMe llaman la bien pagáPorque mis besos cobréY a ti me supe darPor un puñao de parnéBien pagá, bien pagá,Bien pagá fue esta mujer. No te engañoQuiero a otroNo creas por esoQue te traicioné.No caí en sus brazosMe dio solo un beso,El único besoQue yo no cobré.Na te pidoNa me llevoEntre estas paredesDejo sepultásPenas y alegríasQue te di y me diste yEsas joyas que ahoraOtras lucirán… Martirio y Chano Domínguez
A-copla-dos
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no maldigas payo que estamos en paz...
Ayer
Viendo rodar el circulito del vista (puto vista, para entendernos) recuerdo al pobre Camilo Sesto rodando como una noria, la cacerola de la ola de mi infancia rodando hasta la purita vomitona, los radios rodantes de mi bici cuando me ostié contra la gravilla, Sergio rodando mil veces sobre sí mismo antes de abrirse la cabeza contra la finca, la habitación rodante, circundante, desplomante de la adolescencia cuando te pasabas con los cubatas (que era más o menos siempre), los frisbis de los dementes en la playa, siempre rodantes, la rueda de la Fortuna, rodante…
Y, de repente un punto de luz, fijo e inmóvil, en el que reparas, se detiene, lo observas, lo reconoces, vas hacia él, lo interpelas: - ¿Quién coño eres? y ¿Qué haces aquí, en mi mundo rodante?
el futuro no existe, recuérdalo… ayer
Y, de repente un punto de luz, fijo e inmóvil, en el que reparas, se detiene, lo observas, lo reconoces, vas hacia él, lo interpelas: - ¿Quién coño eres? y ¿Qué haces aquí, en mi mundo rodante?
el futuro no existe, recuérdalo… ayer
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