jueves, 14 de mayo de 2009
Víctimas
Odio a los que van de víctimas, a los que se regocijan en la autocompasión, a las víctimas-verdugo que vomitan bilis de culpa, que "te" culpan de su "desgracia" que culpan al mundo, al fatum, a una conjura cósmica (Justicia cósmica!! pedía una amiga mía cuando descubrió que su marido le pagó las tetas a una "amiga" Venezolana de 24 años...)
en fin, hoy jugaremos a Quiero a los que... y licuando culpas
mami, ve tomando nota porque a pesar de todo, te quiero
No es no...
En la época del Ni, hay un No.....
NO
Hugo Filkenstein.
No es no y hay una sola manera de decirlo.
No.
Sin admiración, ni interrogantes, ni puntos suspensivos.
No se dice de una sola manera.
Es corto, rápido, monocorde, sobrio, escueto.
No.
Se dice una sola vez, No.
Con la misma entonación, No.
Como un disco rayado No.
Un No que necesita de una larga caminata o una reflexión en el jardín, no es No.
Un no que necesita explicaciones y justificaciones no es No.
No tiene la brevedad de un segundo.
Es un no, para el otro porque ya fue para uno mismo.
No es No, aquí y muy lejos de aquí.
No no deja puertas abiertas ni entrampa con esperanzas, ni puede dejar de ser No, aunque el otro y el mundo se pongan patas para arriba.
No es el último acto de dignidad.
No es el fin de un libro, sin más capítulos ni segundas partes. No no se dice por carta, ni se dice con silencios, ni en voz baja, ni gritando, ni con la cabeza gacha, ni mirando hacia otro lado, ni con símbolos devueltos; ni con pena y menos aún con satisfacción.
No es No, porque No.
Cuando el no es No, se mira a los ojos y el no se descuelga naturalmente de los labios.
La voz del No no es trémula ni vacilante, ni agresiva, no deja duda alguna.
Ese No no es una negación del pasado, es una corrección del futuro.
Y sólo quien sabe decir No puede decir sí.
Fracaso
La razón
Y se murió de pena.


