viernes, 8 de mayo de 2009

escritores de brevedades...

“Lo cierto es que el escritor de brevedades nada anhela más en el mundo que escribir interminablemente largos textos en que la imaginación no tenga que trabajar, en que hechos, cosas, animales y hombres se crucen, se busquen o se huyan, vivan, convivan, se amen o derramen libremente su sangre sin sujeción al punto y coma, al punto".

Augusto Monterroso

no te pagan para pensar...


a veces el valor es el camino más fácil...

El miedo a la utopía del amor

Siendo el amor nuestra última utopía en una época en que la razón cínica reina sobre todas las cosas, ¿hay alguna manera de evitar caer abatidos debajo de los últimos cristales de su ruina? Para evitar este segundo escenario de desilusión y desencanto, que puede incluso ser más grave que la soledad y el aislamiento, los amantes durante el juego de la seducción llegan a evitar el amor. Eso es lo que nos advierte el teórico francés Roland Barthes "para reducir su infortunio, el sujeto pone su esperanza en un método de control que le permita circunscribir los placeres que le da la relación amorosa: por una parte, guardar esos placeres, aprovecharlos plenamente y, por otra, cerrar la mente a las amplias zonas depresivas que separan estos placeres: olvidar al ser amado fuera de los placeres que da."
Circunscribir es una manera de cerrar aún más el círculo: se trata de localizar de una manera maniobrable al amado. Encerrarlo, nombrarlo, atraparlo. Se trata, por cierto, de empezar a ejercer el dominio para evitar, a su vez, la dominación. Pero a pesar de lo que propone Barthes es muy difícil "olvidar al ser amado fuera de los placeres que da". Por eso mismo, porque no se puede manejar con "sabiduría", con "precisión" el tira y afloja de la relación amorosa, porque en una sociedad cercada por la modernidad reflexiva, que nos enfrenta a riesgos a veces insoportables a la hora de ejercer nuestra libertad de opción sexual y vital, es preciso entonces evitar el amor, evitar la pasión y lo que la desencadena, rehuir y esquivar el dolor de "más adelante", crear armaduras de todo tipo, sobre todo, armaduras de palabras, que eviten la desgracia de convertirnos en seres vulnerables dominados por una pasión.
Al parecer, en esta sociedad de postrimerías del racionalismo y la reflexividad, sólo los héroes y las heroínas aman, porque blandir la espada de la utopía del amor es ganarle una batalla al miedo, a la parálisis y a la cobardía.

ven siempre ven...

VEN SIEMPRE VEN

No te acerques. Tu frente, tu ardiente frente, tu encendida frente,las huellas de unos besos,ese resplandor que aun de día se siente si te acercas,ese resplandor contagioso que me queda en las manos,ese río luminoso en que hundo mis brazos,en el que casi no me atrevo a beber, por temor después a ya una dura vida de lucero.

No quiero que vivas en mí como vive la luz,con ese ya aislamiento de estrella que se une con su luz,a quien el amor se niega a través del espacioduro y azul que separa y no une,donde cada lucero inaccesiblees una soledad que, gemebunda, envía su tristeza.
La soledad destella en el mundo sin amor.La vida es una vívida corteza,una rugosa piel inmóvil,donde el hombre no puede encontrar su descanso,por más que aplique su sueño contra un astro apagado.

Pero tú no te acerques. Tu frente destellante, carbón encendido que me arrebata a la propia conciencia,duelo fulgúreo en que de pronto siento la tentación de morir,de quemarme los labios con tu roce indeleble,de sentir mi carne deshacerse contra tu diamante abrasador.

No te acerques, porque tu beso se prolonga como el choque imposible de las estrellas,como el espacio que súbitamente se incendia,éter propagador donde la destrucción de los mundoses un único corazón que totalmente se abrasa.

Ven, ven, ven como el carbón extinto oscuro que encierra una muerte;ven como la noche ciega que me acerca su rostro;ven como los dos labios marcados por el rojo,por esa línea larga que funde los metales.

Ven, ven, amor mío; ven, hermética frente, redondez casi rodanteque luces como una órbita que va a morir en mis brazos;ven como dos ojos o dos profundas soledades,dos imperiosas llamadas de una hondura que no conozco.

¡Ven, ven, muerte, amor; ven pronto, te destruyo;ven, que quiero matar o amar o morir o darte todo;ven, que ruedas como liviana piedra,
confundida como una luna que me pide mis rayos!

VICENTE ALEIXANDRE De LA DESTRUCCIÓN O EL AMOR (1935)

Santa Connie

Santa Connie
MARUJA TORRES 07/05/2009

Desafiando a las cámaras y a los remilgos estéticos tan propios de esta sociedad, Connie Culp pidió que sólo la juzgáramos por el nuevo rostro que la ciencia le ha dado comparándolo con el daño que recibió. Viene de otra dimensión, Connie, cuyo marido le disparó en la cara hace cinco años, destrozándosela. A él le metieron en la cárcel durante siete años (saldrá en dos). Ella recibió otro tipo de condena: 30 operaciones, dolores insufribles y, ahora, el rostro de otra para volver a ser ella misma. Para volver a hacer algo tan necesario como sonreír o tan imprescindible como salivar, alimentarse.
Su supervivencia y su aspecto actual convierten a Connie Culp en algo más que una mujer: yo la veo como una especie de símbolo de las desamparadas, una suerte de santa civil, brava santa que se erige en este mundo para recordarnos cuántas mujeres han sido apaleadas y escondidas en contenedores, cuántas descuartizadas, cuántas golpeadas y escarnecidas. En este mundo tan sensible a la belleza y tan insensible a la violencia contra las mujeres, incapaz de detener la sangría de adolescentes sacrificadas por la estupidez de unos críos impotentes, ganas dan de rezarle a santa Connie y pedirle: avísalas, diles que van a por ellas.
Pues sin duda no ha sobrevivido sólo para mirarse al espejo, como hacen tantas otras que se creen seguras.
A mí me gustaría que esta mujer fuera milagrosa, una bruja, que tuviera poderes. No para vengarse, sino para fundir, con sus ojos de bronce, las muchas formas de misoginia que se dan en la mayoría de las sociedades, maltratándolas porque su éxito humilla al macho, o pisoteándolas porque aún tienen leyes que se lo permiten.
Santa Connie Culp: los hombres malos no se atreverían a mirar a la cara, porque los volvería de piedra.

deseo infinito...

El Deseo Infinito

Lo más discrepante de sí mismo que existe es el amor. El amante no sabe lo que quiere; mejor dicho, quiere todo a la vez: cumplir sus ilusiones y satisfacer sus deseos. Sin embargo, nada hay que mate tanto la ilusión como realizarla, nada hay que mate tanto el deseo como su total consecución. Y qué difícil, una vez extinguidos deseos e ilusiones, resucitarlos o renovarlos. De ahí que intuya el hombre que sus plegarias nunca es bueno que sean concedidas. Mientras las manifiesta, ascienden, de peldaño en peldaño, por la escalera irreal; si descendiesen, sería funesto el resultado: primero, porque usurparían el lugar de la esperanza; segundo, porque ninguna plegaria se concede de acuerdo con la voluntad de quien implora. Precisamente por esto es por lo que la intensidad del hombre no decae: nuestras aspiraciones quedan tan lejos de nuestro alcance como las estrellas, por fortuna. Lo que ya se posee se deja de cantar y de buscar, y es justo en el empeño donde el alma del hombre obtiene sus verdaderas dimensiones.
La felicidad es un concepto subjetivo: en el proyecto, en la promesa y en la expectativa hace su nido preferente; su primer aleteo brota más en la apetencia que en el logro. De ahí que no sea más rico el que tiene, sino el que anhela, multiplicando y engrandecido por su anhelo. Es más rico quien quiera serlo aún más (no hablo de una riqueza mensurable); quien se ciegue con antojeras fáciles, quien se limite y se reduzca, no será más que un buen burro de noria cumpliendo su humillante tarea.
Todo depende de nuestro deseo y de nuestra curiosidad. Ellos son los acicates que nos impulsan a lo alto: para ver más paisaje, para presenciar el objeto del Tibidabo, para respirar más hondo, para sentirnos más pujantes. El deseo hace que se nos antoje un plato quizá no muy sabroso; sus brumas convierten en incomparables los cuerpos que acaso no lo son; sus espuelas nos llevan a recorrer caminos dificultosos, y nos los colorean y nos los magnifican. Hay quien afirma que, si se inventasen píldoras con que saciar el hambre, las preferiría a la más excelente de las comidas; y hay quien lamenta verse sometido a los fogosos tirones de la carne. Pero ¿Qué seríamos sin tales estímulos, que nos recrean sólo durante unas horas, y vuelven a encenderse, o sea, a encendernos, con su reiteración vivificante? ¿Con cuánto detenimiento y minuciosidad un condenado a muerte masticará y paladeará su cena última, o, en su último vis a vis acariciará el cuerpo de quien ama? Cuentan que Alejandro Magno se desesperaba, poco antes de morir, porque había agotado las geografías que vencer. La falta de deseos y la falta de curiosidad son los más certeros síntomas del verdadero fin.
Adivinamos que nuestras aspiraciones más hondas no se han cumplido aún, pero estamos en ello, y a cada día le corresponde su propio afán que lo identifica y lo ilumina. Y sabemos que, aunque la vida fuese mucho más larga, no lo sería tanto como para cumplir todos nuestros deseos. O acaso nuestro deseo único, el deseo infinito, que se extiende como una planta tapizante, y todo lo desplaza, y lo invade todo, y se genera a sí mismo y se sucede, y nada nos garantiza que ni dos ni tres vidas nos acercarían a él más de lo que hoy estamos. Porque lo incitador y lo reconfortante es que sea el recorrido mejor que la posada, y que el verdadero triunfo no esté en el arribo, sino en la múltiple y sorprendente opulencia del viaje.
© ANTONIO GALA

Vanitas vanitatis...

Hoy es viernes y acaba de crear mi nuevo blog, el blog de Alecto Pérez, no sé por donde empezar así que empezaré por el principio...
Hoy es viernes, mi madre tiene cáncer, estoy enamorada, me gusta mi trabajo, aunque hay días que me lanzaría por la ventana, soy un ser "complejo" con algunos complejos (y quién no) tengo un hermano, mi santo y mi cumpleaños es el mismo día y horreour!!! estoy a punto de cumplir 39 años ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
bien, hoy es viernes y tengo cenita cubana, no en Cuba desgraciadamente, pero le pondremos salsa a la noche (literal, eh, de la de comer, que el bailoteo salsero como que no!)
Encantada de conoceros y hoy es viernes...
Alecto