“La equivocación de la filosofía consiste en presuponer en nosotros una buena voluntad del pensar, un deseo, un amor natural por lo verdadero. Por eso la filosofía sólo llega a verdades abstractas que no comprometen a nadie y no trastornan nada”
Gilles Deleuze : Proust y los signos.
Deleuze y Guattari lo llevaban más allá afirmando que era necesaria una desorganización del cuerpo, es decir, la creación, en lo posible, de un cuerpo sin órganos -sin codificaciones, sin verdades- para poder dar rienda suelta al deseo...
–a.k.a. voluntad de poder.
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