En muy contadas ocasiones nos es dado encontrar a un maestro, a un amigo, en quien vida y pensamiento formen una unidad tan estrecha Cuando el hallazgo de una tal personalidad tiene lugar, algunos afortunados gozan de la ocasión de aprender, simultáneamente, a pensar y a vivir: a pensar con seriedad su vida y a vivir con intensidad su pensamiento.
Algunos llegamos a comprender que la pasión y el raciocinio, a veces, felizmente, se dan la mano, y nos procuran el ejemplo de un ser que medita, llora, y ríe, con la misma energía, e incluso, en ciertas ocasiones, con la misma inexorable necesidad…
Alecto
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